Ayer pensaba pasar la tarde-noche después del trabajo en plan vago y no hacer nada... pero no soy así. No me puedo estar quieta y necesitaba animarme un poco, que este tiempo lluvioso me deja muy ploff.
Por eso, me puse a cocinar y a hacer cupcakes de vainilla y el icing de oreo y de vainilla para decorarlas.
Entre manga pastelera y manga pastelera horneaba un bizcocho de plátano (resulta que no tenía yogur natural y, como el de plátano es mi favorito... pues allá que lo eché! Un saber a plátano estupendo y muy natural. Con muy poca azúcar y súper esponjoso. Maravilloso para mojar en el café o en el cola-cao.En fin, que cuando las cosas no van tan bien como a una le gustaría, hacer bollos distrae y.. ¡comerlos alegra el cuerpecito!!!

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